Los Badalona Dracs pasaron como un ciclón por el Estadi del Turia, superando a los Valencia Firebats por un claro y contundente 21-57 que sirve de recordatorio sobre el potencial que atesoran los vigentes campeones.

Aunque no siempre ejemplares en las formas desde la banda, los Dracs sí que son un ejemplo a seguir en muchas otras facetas, comenzando por la organización y solidez que demuestran cada vez que saltan al terreno de juego.

El horror de primer cuarto

Había mucha expectación por comprobar si los renacidos Firebats podían tutear a unos Dracs que hasta la fecha habían obtenido victorias, pero sin dar miedo. Los primeros 5 minutos del partido fulminaron cualquier atisbo de esperanza valenciana.

Porque en un abrir y cerrar de ojos el resultado ya era de 0-24 favorable a Dracs, todavía situándose la gente en las gradas y los propios jugadores cogiendo sensaciones tras el calentamiento. Un inicio calamitoso fue una rémora insufrible para el resto del encuentro, algo que los Firebats no pudieron arreglar con el paso de los minutos.

La ilusión de un duelo competido, como casi todos los que han disputado en los últimos años Firebats y Dracs, la gran rivalidad del fútbol americano nacional en el último lustro en el que se han repartido títulos de liga, duró una sola jugada. La primera acción del partido, cuando Sergi Gonzalo buscó un pase y le llegó inmediata presión de la defensa local.

En segundo down llegó la primera ‘bomba’ profunda, y la conexión entre el QB catalán y sus receptores comenzó a sembrar el pánico en el Turia a las primeras de cambio. ‘Big play’, y primera ventaja en el partido para unos Dracs que tardaron en levantar el pie del acelerador.

A partir de ahí una pesadilla de la que no despertaban los Firebats, que en un lapso de 5 minutos sufrieron todo lo imaginable contra el coloso catalán.

‘Pick six’ de la defensa de Dracs y 0-14, fumble en el intercambio entre center (hubo novedad en esta posición con el import Kyle Leblanc) y quarterback y 0-21, y a renglón seguido otro drive valenciano fulminado por otra intercepción a Fernando Altarriba ‘Kelly’, que daría paso al field goal visitante que subía el increíble 0-24 al marcador del Estadi del Turia.

‘Groguis’ y en la lona, quedaba por ver si el coraje y orgullo de Firebats salía a escena para tratar de maquillar el resultado, de poner en aprietos a unos Dracs que sin forzar la máquina ya habían logrado silenciar la capital del Turia.

Y aunque no fue después de un juego brillante, pero al menos Firebats sí que consiguió darle algo de emoción al partido antes del descanso.

La pequeña luz al final del túnel

Después de un comienzo así, era necesario algún fogonazo que despertara los sentidos locales, que reactivara a todo el mundo. Y qué mejor que una conexión perfecta entre ‘Kelly’ y Alejandro Silvestre, que el receptor convirtió en una jugada de más de 40 yardas que los Dracs pararon en su yarda 1.

Por fin llamaban a la end zone rival los locales, que no tardaría más que un par de jugadas en derribar el muro por mediación de la ‘tuneladora’ Héctor Pertegaz.

Extra point bueno de otro multiusos como Agustín Gaitán, en el día de hoy capaz de patear field goals, kick offs y punts además de actuar como receptor y cornerback, consecuencia también de alguna baja en la secundaria como la del joven Jaime Pardo.

Finalizaba el primer cuarto con marcador de 7-24 favorable a los visitantes, un primer acto repleto de acciones para el análisis, un comienzo que aglutinó puntos, intercepciones y grandes recepciones. Un partido entero jugado en apenas 15 minutos, y el sabor dulce del final del mismo daba ligeras esperanzas a unos Firebats que se encomendaban a su defensa.

Y ésta reaccionó, al igual que ocurrió en Murcia contra Cobras, volviendo a presionar al QB rival y a cerrar espacios para las rutas de los receptores de Dracs. El balón regresaba a manos de ‘Kelly’, y más puntos subieron inmediatamente al marcador local después de una brillante conexión entre el QB y su receptor Juan Pablo Terán, el coach mexicano que otra semana más tuvo que actuar sobre el césped por la baja del corredor import Ben Sasu.

Los Firebats castigaron la defensa en zona de Dracs y aunque la conversión de dos no fue exitosa, el 13-24 que lucía el marcador cambiaba la cara de todo el equipo, esperanzado por la ya más estrecha diferencia en el resultado y por los muchos minutos que faltaban por jugarse.

La pesadilla de las penalizaciones

Pero por muchas razones no iba a ser una tarde con remontada épica o final feliz para los de amarillo y negro, aparte de por la entidad del rival, por sus propios errores. Infinidad de penalizaciones, de pañuelos amarillos que volaron al aire de la capital del Turia en una tarde de mucha faena para los árbitros.

Holdings, salidas falsas… Cuando no era una gran acción defensiva de Dracs era un ‘disparo’ en el pie de los valencianos el que dinamitaba un drive ofensivo. Un contexto en el que era muy difícil soñar con la remontada, que después del 13-30 al que ampliaron renta los visitantes tras otro pase de Gonzalo ya parecía una misión casi imposible.

Todavía llegaría otro field goal más para los catalanes, cómodos y reforzados por el 13-33 que expresaba el marcador del Estadi del Turia camino del tiempo de descanso.

Herida abierta

La segunda mitad sobró en los valencianos, incapaces ni tan siquiera de incomodar a los vigentes campeones. Lejos de reducir la renta, la herida fue sangrando cada vez más conforme caían los minutos.

Siempre en 3º y largo, la carrera no traspasaba el muro de Dracs y el juego de pase era inconsistente. Sin atisbo de fluidez local, los de Óscar Calatayud se dedicaron a buscar los máximos puntos posibles en casa de su gran rival en el fútbol americano nacional.

Un golpe de autoridad, una ‘paliza’ de las que hacen daño sobre todo a nivel psicológico, y eso quisieron aprovechar los actuales líderes invictos de la competición.

Más pases de touchdown de Gonzalo, que se fue hasta los 6 en todo el partido (sumados a los 5 de la anterior jornada en Catarroja, el paso por tierras valencianas de los Dracs ha visto lanzar 11 pases de anotación a su mariscal de campo), más intercepciones a ‘Kelly’ y más turnovers de unos Firebats que sólo dieron señales de vida por mediación de Alejandro Silvestre, su mejor jugador en ataque.

Suya fue la recepción, la fortaleza para aguantar las embestidas de la secundaria de Dracs, y la velocidad para cruzar la línea de anotación visitante. Para entonces los Dracs ya estaban en 50 puntos, así que la conversión de dos que también protagonizaron a renglón seguido Kelly y Silvestre sólo sirvió para poner un 21-50 que dolía a la vista en los aficionados locales.

Todavía fue a peor con el 21-57 que ya sería la última anotación de un partido nefasto en todos los niveles para los Firebats, que eso sí, tomaron buena nota de algunas conductas y declaraciones fuera de tono del staff de los Badalona Dracs.

Una mirada al futuro

La primera vuelta ya es historia y el balance de 2-3 es algo que toca arreglar comenzando por el próximo fin de semana, en la ‘final’ contra los Reus Imperials de nuevo en casa. Ese choque todavía se ha convertido en más trascendental tras la derrota contra los poderosos Dracs, un rival que hoy por hoy está en otra liga diferente a los de Juan Pablo Terán.

Recuperando algunas piezas que siguen de baja, y analizando profundamente lo sucedido, la competición todavía tiene mucho que ofrecer para los valencianos. La segunda vuelta espera, con la permanencia como inmediato objetivo a lograr y los playoffs como seria obligación para una entidad del prestigio de estos Firebats.

Esto es muy largo, de todo se aprende aunque duelan y mucho derrotas como la sufrida este fin de semana, y el camino volverá a cruzar de nuevo a ambos equipos. Para entonces esperemos que el desenlace sea completamente distinto.

¡Let’s go Firebats!