FOTO PORTADA: Pablo Ezquerra Photography

Los Valencia Firebats no pudieron volver de la Spanish Flag Bowl 18 de Calatayud (Zaragoza) con un nuevo título bajo el brazo. Los de amarillo y negro defendían corona y llegaban con una gran plantilla además de la moral que había supuesto otra gran competición territorial, pero en el encuentro decisivo de semifinales el rival y los elementos se interpusieron en su camino hacía la cima.

La jornada en tierras aragonesas arrancó de forma extraña, conociéndose que algunos equipos se daban de baja a última hora y por tanto FEFA procedía a realizar un sorteo puro para decidir los emparejamientos.

El primer escollo de los Valencia Firebats fue el de Barcelona Pagesos, un hueso duro de roer que llegaba con la vitola de subcampeón en 2017, pero al igual que en la última final los valencianos impusieron su calidad aunque en un desenlace de infarto. El último drive decidió el triunfo a favor de Firebats, que anotaron el touchdown de la victoria tras recorrer el campo en 40 segundos y entrar en la end zone rival con el tiempo prácticamente agotado.

Pero la victoria fue de las pocas notas positivas del debut, toda vez que Alejandro Silvestre, una de las estrellas del grupo, cayó lesionado en la primera mitad contra Pagesos y ya no pudo participar más del juego durante todo el día que duró la competición Open de flag en Calatayud.

Aún así el equipo dio la cara en el resto de encuentros de la fase de grupos, y se acumularon más victorias frente a Oviedo Madbulls, donde el veterano Carles Redón hizo labores de QB en la segunda mitad, contra Gijón Norteños y finalmente contra Camioneros de Coslada.

Un choque extraño, donde ambos conjuntos ya sabían antes de jugar que pasara lo que pasara en ese último duelo del grupo iban a volver a verse las caras en una de las semifinales del torneo. Y así fue, aunque esta primera batalla la ganaron los Firebats, que llegaron a semifinales con pleno de triunfos en su camino de la SFB 18.

El enemigo que llegó del cielo

Pero si enfrente ya estaba un equipo con armas para hacer daño a los valencianos, de repente apareció la lluvia, el líquido elemento contra el que estos Firebats no saben luchar, y ese factor hizo que no lucieran su mejor nivel.

Demérito suyo, como también tiene mucho mérito que supieran adaptarse mejor a las condiciones del partido los Camioneros, que esta vez sí que pudieron sonreír con una victoria que se merecieron de sobra por lo visto sobre el césped.

No hubo después lugar al encuentro por el tercer y cuarto puesto ya que FEFA decidió que no se jugara ese partido, y otorgó el cuarto lugar a los Valencia Firebats por la diferencia de puntos con el otro conjunto eliminado en semifinales.

Una decepción para este unido y motivado bloque de sanos y competitivos jugadores, que eso sí, prometen volver con más fuerza si cabe el año que viene para reclamar su trono en la modalidad de flag Open. Veremos si es de nuevo en Calatayud, un lugar donde todos destacan el buen rollo que se vivió en una jornada donde hay vencedores y vencidos, pero donde especialmente primó la amistad y las ganas de pasarlo bien en torno al deporte favorito de todos ellos: el fútbol americano.

 

Let’s go Firebats!