La novena edición de la Champions Bowl, la competición que este año acogió Reus y que volvió a congregar a lo mejorcito del flag en el panorama continental, se cerró con un sabor amargo para los Valencia Firebats, uno de los representantes españoles presentes en esta gran cita de fútbol americano, aunque con el paso de las horas van tomando conciencia de la gran gesta alcanzada.

Y es que los de amarillo y negro se han coronado como el cuarto mejor equipo de flag del continente europeo, midiendo fuerzas y derrotando a auténticas potencias en esta modalidad de fútbol americano sin contacto. Sólo las numerosas lesiones hicieron mella en un grupo de jugadores que quizá todavía podría haber escrito una página aún más brillante para el ‘football’ valenciano y español.

Todo arrancó el pasado viernes en tierras catalanas, en Reus, y desde el principio quedó constancia de que estos Valencia Firebats no habían acudido como comparsa. Formado por un grupo de jugadores curtido en mil batallas nacionales e internacionales, el equipo amarillo y negro ya entró en los anales de la historia del flag español ganando el primer partido, algo que jamás hizo ningún otro representante español antes.

Los rivales suizos fueron los primeros en sucumbir, aunque la primera jornada y sus múltiples encuentros pasaron factura en la enfermería valenciana. Uno tras otro fueron cayendo presas de diversas molestias físicas hombres como Fernando Altarriba ‘Kelly’, el QB, el receptor Álex Silvestre o el ‘center’ Manuel Miguel.

Pese a ello llegan las victorias y se sacan adelante los primeros y complicados cruces de la mejor forma posible, aunque más tarde estas complicaciones musculares irían cobrándose víctimas definitivas en el ‘roster’ de Firebats. El gran trabajo de Raquel, la fisio del equipo, hizo posible que muchos de ellos aguantaran hasta las rondas finales, y así fue como durante el fin de semana llegaron a escribir una página brillante en la historia del flag español.

La gran gesta

Una contundente derrota contra los daneses, ya con la clasificación en el bolsillo y sabiendo los españoles que iban a ser cuartos pasara lo que pasara, y un triunfo contra los alemanes cerraron la fase de grupos, donde incluso se pudo ver al genial receptor Nayim Mohamed actuar de QB ante las dolencias del veterano y curtido ‘Kelly’.

Aguardaban los temibles Walldorf Wanderers en cuartos de final, un cruce que se llenó de épica y que dejó rotos de dolor y en un mar de lágrimas a los teutones, impotentes ante la calidad, orgullo y resistencia que demostraron los Valencia Firebats.

“Fue el partido de nuestra vida”, reconoce Manuel Miguel, ‘center’ y uno de los más veteranos en el ‘roster’. Un encuentro decidido en la prórroga, donde Juan Sáez se sumó a la lista de lesionados y en el que Carles Redón dejó uno de los ‘highlights’ del torneo, logrando convertir un 4º down muy largo tras zafarse de varios contrarios en su camino. Fue una jugada de fe, de corazón y que hizo creer más si cabe en sus posibilidades de victoria a unos Firebats que sentenciaron en el tiempo extra.

Fue con un pase de ‘Kelly’ a Nayim, la antesala de una gran intervención de la defensa valenciana, que paró el intento de igualada alemán, para así sacar el billete para la penúltima ronda de esta Champions Bowl 2018.

El ‘verdadero’ MVP 

Tanto desgaste había dejado huella en los cuerpos y cabezas del equipo, repleto de bajas para una semifinal donde el rival danés aprovechó la marcha del QB titular ‘Kelly’. Hasta ese momento mandaban los valencianos, que ya no se recuperaron en todo el partido y también hicieron lo que buenamente pudieron, sin apenas nadie sano, para dar la cara en la lucha por un tercer y cuarto puesto que también perdieron.

Eso sí, que ‘les quiten lo bailao’ a estos Valencia Firebats cuartos de Europa en flag, teniendo además en sus filas al segundo jugador más votado para ser el MVP de la Champions Bowl 2018. Fue Nayim Mohamed, receptor que por momentos también tuvo que actuar de quarterback de emergencia, el que no se pudo llevar un trofeo que para toda la afición valenciana era más que merecido.

 

Let’s go Firebats!